¿Qué implica perdonar, qué lo impulsa?
Perdonar implica dar sentido al sufrimiento y abrir una vía asociativa que transforma las palabras en relatos y los relatos en una novela que da lugar a otra vida. Podemos pensar que tenemos tantas vidas como nuevas posibilidades de perdón hayamos concedido. Perdonar es perdonarme, es aceptar la condición humana del otro. El perdón viene a suturar una herida abierta que exige previa reconciliación y para que exista tal reconciliación es necesario el diálogo, abrir una comunicación con el otro. Hegel, filósofo, gran pensador del perdón, decía que todo es perdonable salvo el crimen contra el espíritu es decir contra la capacidad reconciliadora del perdón.
¿Por qué es necesario realizar un duelo para poder perdonar?
Antes que nada quiero aclarar que cuando hablo de duelo o de pérdida me refiero tanto a una pérdida material, haber sufrido una estafa o un negocio que quiebra etc, como a la pérdida de una persona querida. La pérdida puede ser definitiva o transitoria pero no por ello deja de ser vivida como una pérdida que exige atravesar un duelo lo cual es una situación atípica, especial, diferente. En el duelo la gente se aliena se mantiene al margen de la vida por tanto lo que menos quiere es entrar en contacto con otros, comer, disfrutar y…vivir. ¿Por qué? Sencillo porque una parte del ser se va con el que falleció.
En este momento de dolor la persona está debilitada, alienada, no es la misma persona normal porque la muerte de un ser querido inmoviliza, nos deja como suspendidos de la vida pero también mueve nuestras pasiones más secretas.
Por ello todos los ritos del duelo responden a suspender la vida por un tiempo determinado para elaborar la angustia pero…todo tiene un límite y hay que encontrar la forma de ayudar al otro a salir de esa situación de “nada” de “resto”. ¿Cómo se sale de esa situación? Pidiendo ayuda a los otros. Me va a contestar “una persona que está triste se aleja y no quiere tomar contacto con los otros, no puede trabajar, no quiere pedir ayuda... De eso se trata, de obligarlo a pedir ayuda, a salir adelante, en definitiva, a seguir viviendo aunque sea por la memoria...
Para realizar un trabajo de duelo, hay que aceptar la pérdida real del objeto de amor. Se puede imaginar que alguien víctima de lo peor, en sí mismo o en su generación exija que se haga justicia, que los criminales comparezcan y que sean juzgados por un tribunal y sin embargo en su corazón perdone. Pero también puede ser que alguien aún después de un juicio no perdone jamás. Hay una zona secreta que permanece inaccesible al otro. Puede darse también que el que perdona crea que tiene un poder soberano sobre el otro y por ello lo hace.
¿Cuál es la clave para poder perdonar?
Pensar que se perdona a la persona que llevó a cabo la mala acción no a la acción per-se. Esto es muy importante porque tenemos que poder hacer el esfuerzo por diferenciar la acción de la persona. Yo le puedo decir al otro te perdono a condición que no seas el mismo pero si ya no es el mismo estoy perdonando a otra persona y eso es absurdo. La clave sería primero encontrar un modo de hablar con el otro de establecer un vínculo, crear un código pero saber que puede haber perdón y no reconciliación o sea lo perdono pero no quiero tener relaciones con esa persona.
¿Qué rol juega el resentimiento?
El resentimiento impide el acto de perdonar, porque aquél que está resentido intenta negar sus sentimientos pasionales infructuosamente, albergando mociones sádicas hacia el otro, que pueden devenir en remordimiento al ser vueltas sobre la propia persona.
El resentimiento impide el cese del recuerdo, imposibilitando la resignación del pasado y abrumando con reminiscencias.
Los recuerdos traumáticos no acceden a ser reprimidos, sino que se mantienen escindidos y por fuera de toda posible circulación psíquica.
El futuro del sujeto resentido estará basado en la posibilidad de castigar, a través de la repetición, al culpable de sus agravios, para saciar su sed de venganza y restituir su propia dignidad. Sin embargo, el dolor no cesará y el duelo no será superado, ya que el resentimiento paraliza todo proceso de duelo.
¿Y la compasión?
La compasión es un término que tiene que ver más con lo religioso que con lo psicológico. Uno puede sentir compasión hacia el otro y sin embargo, no perdonarlo.
¿Cuál es el rol que juega el perdón en los tratamientos psicológicos?
El paciente ve a su analista como un testigo de su historia, de la novela que le narra. Muchos pacientes recurren a la terapia buscando un perdón y una justificación a su acción más que a recapacitar sobre aquello que sucedió. Algunas personas recurren a la terapia como quien recurre a un confesor, para expiar el sentimiento de culpa por algo que hizo, pero en realidad el terapeuta si tiene experiencia en su trabajo, sabe que más que perdonar tiene que ayudar a su paciente a reconocer su error, si lo hubiere cometido, y hacerse cargo de sus actos. Si el tratamiento terapéutico es exitoso, el paciente tendrá al final de su terapia, una actitud de mayor compromiso y responsabilidad de sus actos.

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